En su segunda temporada como profesional en la élite, Del Toro pasó de ser una figura prometedora para convertirse en la cara de la nueva generación estelar de corredores en el mundo.
En su segunda temporada como profesional en la élite, Del Toro pasó de ser una figura prometedora para convertirse en la cara de la nueva generación estelar de corredores en el mundo.
Un 2025 de éxitos para Del Toro que inició en España con un segundo lugar en la Clásica de Jaén, presagiando el comienzo de su inevitable romance con los podios.
De regreso a Italia, cumpliendo labores de equipo en Strade Bianche y Tirreno-Adriático, encontró su oportunidad en la prestigiosa Clásica de Milán-Torino, donde levantó los brazos por primera vez en el año. Fue el mejor joven de la Vuelta al País Vasco, pero su momento de consagración llegó en la tierra que lo adoptó en Europa.